En la Clínica Bibolini, la luz no está solo al servicio de lo funcional. Emma Barrail, diseñadora de interiores, nos invitó a crear una pieza que acompañara la arquitectura con elegancia. El resultado fue una lámpara tejida en fique crudo claro sobre estructura metálica, suspendida en el acceso principal como una escultura de luz hecha para quedarse en la memoria.
Pensada desde cero para este espacio, esta pieza refleja cómo el diseño artesanal también puede integrarse en proyectos institucionales, combinando materiales naturales con soluciones técnicas.